MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

lunes, 1 de abril de 2013

Sergio Augusto Frías Rodríguez


    Conocido  como Sergio el Feo o el Muñeco además de Frías Kent, nuestro amigo es un hombre de extraordinario talento, de versatilidad musical. Un poeta del son, del bolero, del guaguancó, de la rumba.

 Este genial músico maeño nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros, el 7 de septiembre de 1927.Hijo de Arturo Frías (guitarrista de Trío en un lugar de la Salvador Cucurullo del barrio de La Joya) y Rosalía Rodríguez.

Hombre con gran sentido del humor, tranquilo, cuando había que pelear era el primero en hacerlo, sentía ser el guardián de todos los que estábamos a su lado.

    Su vida ha sido toda musical, desde los primeros años de su juventud. Además de guitarrista, era ebanista y por leyes de la vida su maestro en las dos áreas fue uno de los mejores “bajistas” de esa época, Fellito Parra: este también fue excelente guitarrista, arreglista y compositor de muchos éxitos.

    Siendo apenas un mozalbete, Sergio pronto se convirtió en el asistente de su maestro y tocaba en los grandes clubes y cabarets de la época: El Versalles, El Riverside, El Shangri-La, lugares donde se tocaba a diario. Allí adquirió gran experiencia.

  Tocaba en vivo en las emisoras HI9B, HI1A, HI1S, La Voz de la reelección, en un trío donde Julián Núñez cantaba y tocaba Maracas, y Ángel Estévez (Niño) segunda guitarra.
Después de recorrer varios pueblos, es invitado por José Antonio Caro (Azabache) a tocar en el Hong Kong de Mao; allí fue escuchado por Milito Arté quien le ofreció trabajar como bajista de la Orquesta los Hermanos Arté.Casado con Lesbia Taveras, procrearon tres hijos: Homero Arturo, Rosa Altagracia y Sergio Augusto.

  Luego de trabajar como bajista retoma la guitarra a raíz de la muerte de Don Emilio Arté y forma su propio grupo junto con varios músicos maeños. Entre ellos Daniel Colón, Papo Núñez, Humberto Reyes, Rico Luna, Patricio Bonilla, Antonio Corcino, Orlando Rodríguez (Cucha) y también un corto tiempo quien escribe.

    Lo del mote de Sergio el Feo se debe a que en la orquesta había tres personas con el mismo nombre y muchas veces se creaban confusiones. Entonces Sergio García, el más chistoso del grupo, dijo: "bueno… vamos a resolver este asunto del nombre: Yo soy el bonito, usted es el Feo y usted es La Flaca, Sergio Reyes”.

Un músico de talento extraordinario, fue para mí un gran maestro al verlo tocar mientras trabajábamos juntos. Recuerdo siendo un chico de unos doce/trece años cuando algunas veces tocaba el jaleo de saxo fuera de lugar; enseguida me miraba y me lo tocaba con la guitarra para que supiera donde iba.Sergio era el  Tambor Mayor de nuestra Banda de Música, posición que mantuvo por espacio de cuarenta y siete años.

  Tenía la virtud de acompañar tanto a un cantante con elegancia y musicalidad como también a declamadores de la talla de Juan Llibre y Cepeda.Su gran concepto rítmico era el eje de los grupos con quien tocara, aún sin proponérselo, solo unos cuantos rasgueos y era la bujía inspiradora. Dominaba muy bien los conceptos (manera de tocar cada género). Tocaba con una alegría fuera de serie, muchas veces después de haber discutido fuertemente con Daniel Colón, pero eran como la uña y el dedo, inseparables amigos. 

   El que no ha tenido el privilegio de escucharlo tocar se ha perdido del gran lujo de ver uno de los guitarristas para naturales de nuestro país. Es un hombre de gran sencillez, muy humano, no dado a sentirse por encima de nadie. Luchador incansable de toda una vida. Admiramos su decisión de dejar grandes oportunidades en la Capital y en Santiago y venir a vivir a nuestro Mao. Reconocido por la sala capitular del ayuntamiento como hijo adoptivo del municipio de Mao.

   Fue contraparte de grandes artistas internacionales así como nacionales: Elenita Santos, Lucía Félix, Benny Moré, Armando Recio, Rafael Colón, Francis Santana.
Su sentido de afinación y oído son extraordinarios; el más mínimo descuido de un cantante y/o instrumentista lo notaba. El hecho de tocar un instrumento armónico como la guitarra le da un gran desarrollo al músico mucho más que los instrumentos melódicos (los que solo pueden tocar una línea melódica a la vez y no pueden ser acompañantes).

   Tengo una gran deuda con Sergio. Es innumerable lo que aprendí a su lado: me ayudó a lograr los fundamentos para adquirir buena conciencia; a aprender a diferenciar como tocar con una guitarra acústica y una eléctrica. Es un verdadero maestro en el lenguaje romántico de la guitarra. Con su voz rasgada por la vida conserva tremendo swing cuando interpreta. Creo que sin lugar a dudas Sergio Frías: el Feo, el Muñeco, merece ser conocido por las nuevas generaciones. Un músico de gran conciencia y dominio.


Sergio, maestro, amigo, hermano: sólo la vida sabe cuánto te agradezco, cuanto te admiro, cuanto valoro tus enseñanzas, tus afanes por enseñarme a ser hombre, a aprender a vivir sin miedos, sin pensar en el que dirán. Me ayudaste a crear mi propia visión de lo que buscaba en mi vida musical. Se como nos despedimos en el Samoa Bar justo antes de irme a la capital. Recuerdo haberte pedido que me tocaras algunos Sones y me complaciste. Escucharte rasguear fue uno de los privilegios más hermosos que la vida me ha dado.

    Pude disfrutar serenatas junto a mi padre y cómo me llegaban al alma. Me enseñaron que la música majestuosa sale de la sencillez cuando se interpreta con el corazón, porque cuando se interpreta desde el alma es sublime como el canto de un niño.

  Sergio, que el Orden Divino tenga en sus manos tu salud, tu vida, y la vida en sus manos. Amigo del alma, profesor del talento, del alma y del sentir…fuiste de los grandes arquitectos que construyeron lo que hoy soy...Gracias hermano mayor. Abrazo tu ser y nuestras oraciones están velando por tu salud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Puede comentar como Anónimo, pero no se publicará su mensaje si no deja nombre y dirección de correo-e. Tampoco se publicarán mensajes vulgares, irrespetuosos y que no revistan un mínimo de civilidad.

El Administrador