MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

domingo, 7 de abril de 2013

Viajar debería ser un privilegio para todos.


  

El viajar es un privilegio hermoso que la vida nos permite algunos.Cuando viajamos tenemos una oportunidad increíble de aprender, reconocer y valorizar lo nuestro. Nos permite ver donde están nuestras flaquezas y nuestras virtudes.
    Durante mis años de trabajo, con tantos artistas, esto me permitió conocer hermosos países de gran desarrollo y países como el nuestro subdesarrollados.
   Cuando se visita México, hay que visitar “La Plaza Garibaldi”, lugar donde se deleita el visitante escuchando la música auténtica que identifica ese país, La Ranchera.


   Visitar Brasil, es hermoso, un país de preciosa musicalidad, la Samba y el Bossa Nova, dos géneros musicales que conmueven el alma. Se puede ir a lugares donde sólo  se va a deleitarse escuchando ambos géneros.
   España un país inmenso y bellísimo, su cocina es amplia y exquisita, también podemos encontrar lugares donde cada región conserva sus tradiciones musicales, religiosas, culturales.
   Japón, un país con un sentido de disciplina y orden impresionante, limpieza en sus calles, trenes, autobuses,  y sus lugares sagrados templos Budistas, Sintoísmos y Cristianismo, sus religiones principales y sus actividades especiales con sus artes marciales y  sus actos milenarios incluyendo su música.
  Mozambique, África, es el lugar especial donde toda la gama rítmica nace de este gigantesco continente. En un viaje con un grupo de Latín jazz de la ciudad de New York, tuve el privilegio enorme de asistir a una fiesta de ritmo, donde cientos y cientos de grupos tocan días sin parar, mostrando las grandiosas riquezas musicales, sus patrones rítmicos, su fuerza rítmica. Experiencia inolvidable.
  Perú y sus riquezas andinas, su gastronomía y su música  son bastante similares a todos los países que están unidos por la cordillera de los Andes. Sus dominios en los tipos de flautas de bambúes son hermosos, produciendo con estos instrumentos cierta melancolía en su sonido. Su gastronomía es deliciosa, por primera vez disfruté una comida hecha totalmente bajo tierra. Puerco asado, pollo, víveres, arroz, cocinado de una manera impresionante.
  Venezuela con su capital caracas, un país rico musicalmente y con exquisita  gastronomía, sus arepas y sus platos basados en habichuela negra con arroz y plátanos maduros fritos. El Joropo, música preciosa llena de melodías hermosas. El Barrio el Silencio es uno de los lugares hermosos de esa ciudad y pude visitar uno cuantos lugares donde disfruté su música.
  Guatemala, tiene una ciudad que se llama Santo Domingo, lugar donde podemos ver a todo  las hermosas tradiciones de sus pueblos indígenas y su música, usando también la flauta de bambúes, vestimentas llenas de colores.
  Costa Rica, impresionante país de alto nivel de civismo, educación y modales de la ciudadanía. Su música como su gente es tranquila, con una expresión de naturalidad sin buscar los afanes desmedidos que estamos viendo otros pueblos.
  Chile, país de mucha cultura, buena comida, buenos vinos y música muy andina en su trasfondo. Un gran sentido de apreciación hacia otras culturas, y con sus modernos lugares de tomar café con una mezcla de lo moderno y lo sensual, sus camareras visten de manera sensual, una forma de atraer y hacer un hábito del hombre, en especial a la hora de descanso.
   Argentina, con su hermosa capital Buenos Aires, nunca había visto la anchura real de su magnífico río “La Plata”, y en realidad no sé porque le llama río  porque desde la orilla no se puede ver la otra, la vista se pierde en el horizonte.
   En Holanda al llegar lo primero que hice fue visitar dos lugares para comprobar por mi mismo el decir de mucha gente. No es cierto que la droga está legalizada, existen bares donde venden una pequeña porción de marihuana para consumo dentro del mismo local y en la Zona Roja, donde en vitrinas podemos ver  a las mujeres exhibiendo sus cuerpos y ofertando sus servicios, todo está dentro de un orden que no afecta a la familia, me explico, está situada en un lugar donde no es permitido a los menores transitar y se ha hecho un lugar solo para vida nocturna.

Una de mis experiencias más grandiosas fue en este bello país. En un estadio de Football ver a unas 50 mil personas cantar a coro multitudinario el concierto completo, de las canciones que ofreciera Juan Luis Guerra y al final de concierto al preguntarle en español algo, nos respondían pero en ingles, “No hablo español, sólo sé  sus canciones  en español y me gustan”, luego uno de los manejadores de la gira nos dijo que era cierto, la gran mayoría solo por fonética se aprendían las letras.
   Más que el hecho de viajar, conocer culturas, apreciar sus manifestaciones es algo que me hizo dedicarme de lleno en mi parte que me toca como dominicano, ayudar al fortalecimiento de mi música desde mi posición, sin buscar premios, adulaciones, dinero, solo por amor a mi esencia.
   Como país, tenemos mucho que aprender, respetar y colaborar, aunque nos neguemos aceptar, que somos apenas un puñito dentro del Universo como país.
   Nuestro desmedido afán de a todo ponerle “el mejor” nos ha llevado por un enorme  desfiladero, donde a cambio de “dinero, prestigio, integridad y otros valores” hemos olvidado lo real en el ser humano. Nunca creceremos como seres humanos a menos que nos desprendamos de los títulos que nos pone la sociedad.
   Nos llaman maestro, y de manera hipócrita lo aceptamos, aun a sabiendas de que no lo somos ni nunca lo seremos. Cerramos la puerta a nuestros talentos, no queremos ceder una pulgada a la imagen que creemos ser. Pude conocer cientos de músicos de alta preparación con ansias para aprender el lenguaje de nuestra música.
  Como no es secreto para nadie, esos grandes países tienen universidades de música al más alto nivel de preparación, y son conscientes de que cada género musical es único pero no el mejor, que es a través de la música que los pueblos aprender amarse y respetarse.
   Ser consciente de nuestra preparación, saber que aunque nos llamen maestros, aunque nos digan que somos los mejores, aunque nos comparen con los grandes nada más alejado de la verdad.

   Para trascender como músico y/o como género debemos respetarnos a nosotros mismos primero que todo. Si bien es cierto que nadie puede tocar un merengue como nosotros, tampoco nosotros podemos tocar un jazz, bossa, joropo, como un nativo, porque la música es cultura y como tal debe ser aprendida y vivida.
    No hemos aprendido a trabajar en equipos, siempre el jefe tiene el control de todo aunque sea el más patán de todos, negamos los valores del que está a nuestro lado; porque es desconocido en el medio y como tal, le cerramos el paso aunque nos lucremos de su talento.
   Países como Japón, Brasil, Argentina, Chile, España, Holanda, entre otros, podía ver como movían una cantidad de personal para lograr un buen show .y nadie interfiere en la tarea del otro, al contrario veía su gran deseo de cooperar para que todo fuera un verdadero éxito.
    Aprendí que solo la música bien hecha entra a los grandes escenarios,  en  estos países. Mi paso por excelentes grupos musicales, así me lo testificaba y lo llevé a mi mente, para grabarlo de manera permanente.
    Por eso hago tanto hincapié en hacer música bien hecha, letras bien elaboradas, arreglos bien logrados, porque  en esos países, su desarrollo cultural no les permite aceptar cualquier modismo, si lo aceptan es solo cosa de curiosidad.
   Viajar solo por conocer y llenarse la boca de decir que conoce muchos países es como ir a un desierto, nada puede ver, nada puede conservar, nada puede recomendar; cada país es una gran lección y si logramos captar algo positivo insertarlo en nuestra cultura ,es  deleite en el aprendizaje ,paro también es deber darlo a conocer.
   Es grandioso  ver, el  cuidado de los parques, de los ríos,  bosques, monumentos y lugares de recreación en general, son   sagrados, son  patrimonios naturales que la Dios nos regala.



   Debemos saber que aunque somos un país pequeñito, tenemos grandes hombres y mujeres que lo aman, que quieren lo mejor, pero es impotente para introducir sus ideas; porque el engranaje no lo permite, y no solo los políticos, los jefes de todas las instituciones grandes o pequeñas.
     Los productores de tv, radio, que es donde mejor conozco como se mueven, se rodean de un equipo de profesionales; pero sin que eso le quite su máxima autoridad a violar todo derecho, son los dueños y eso los hace superior a todo. Sólo sus opiniones son las de criterio serio, y estos se rodean de amigos, parlanchines, que sin tener la menor pizca de capacidad hablan de todo, sólo porque la gente lo ha estereotipados como autoridades en la materia. Se mienten a sí mismo y por eso vemos tantos organismos disfuncionales, que no saben qué hacer para lograr algo positivo.
   Todo está politizado, polarizado, y no se respeta el talento ajeno, por eso nunca podemos salir del eterno atolladero que vivimos. El eterno caos del tráfico, las instituciones en general, hospitales, escuelas, porque no queremos organizarnos y así  jamás saldremos a flote.

    Si bien esos países tienen sus problemas, y cada día la sociedad se va degradando más a todo nivel, queda mucho todavía por seguir viendo esos países como modelo a seguir. Al final de todo fui un verdadero privilegiado en caminar tantos países los cuales me permitieron enriquecer mi vida en todos los aspectos, de no haber sido músico, jamás hubiese podido viajar a tantos lugares del planeta hermoso que vivimos.
  El amor hacia mi cultura en general, mi comida, mi gente, y mis manifestaciones musicales, de la que me siento sumamente  orgullo de tener una identidad en el mundo, y exhibirla con entusiasmo, ahora bien, debemos luchar con tenacidad para ser mejores ciudadanos y logremos todos unidos un país  donde no se pierda la alegría de decir orgullosamente .SOY DOMINICANO/A 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Puede comentar como Anónimo, pero no se publicará su mensaje si no deja nombre y dirección de correo-e. Tampoco se publicarán mensajes vulgares, irrespetuosos y que no revistan un mínimo de civilidad.

El Administrador