MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Por qué esa pasión por el jazz?


Es una pregunta que me la han hecho varias veces y ayer precisamente recibí dos llamadas sobre la misma pregunta.

Voy a contestar esta pregunta y al mismo tiempo pedirles a todos mis compañeros, amigos, y fieles oyentes del jazz que expresen sus opiniones, que respondan a la pregunta desde su óptica.

Escuchar un solista de jazz es como un desahogo del alma, un refrigerio para el espíritu, una liberación del ser, el deseo de expresarse con libertad, con conciencia, con calidad, con amor y anhelo de ser aceptado.


Es entrar a lo difícil para lograr expresarlo con relajamiento, con la belleza del sonido, la expresión, y que todo suene del fondo del sentir musical.

Escuchar jazz es hermoso, nos llena de paz, queremos estar tranquilos para absorber su gran belleza, percibir la grandeza del músico, sus enormes conocimientos, habilidades, herramientas, y como es capaz de usarlas.

Es impresionante al oído, al alma misma escuchar la belleza de una balada tocada por cualquier instrumentista, en especial el Piano, soy un pianista frustrado, para mi es el instrumento más completo.

Es una pasión sana, llena de amor, de admiración, de respeto hacia el músico mismo y al mismo tiempo de tristeza porque el jazzista en un gran porcentaje es incomprendido, no es aceptado por las audiencias mayoritarias, sus discos venden muy poco y eso los lleva a grandes problemas emocionales terminando muchas veces con sus vidas a edades tempranas.

Al escuchar un improvisador sin ningún tipo de análisis, dejando correr el sentir encontraremos una serie de sentimientos que no pueden ser definidos, solo entendidos entre el solista y el escucha.

Es un enorme desafío para el músico que no tiene las herramientas necesarias, porque desafortunadamente no se puede mentir, no se puede pretender lo que uno no es en realidad, detrás de cada tema escuchado hay una serie de leyes que debemos conocer para poder sonar cerca de un jazzista, estas leyes son armónicas, melódicas, técnicas, los enlaces, y el que conoce de esto se da cuenta enseguida de si ese intérprete sabe hacer lo correcto o no, debido a su falta de preparación. Es un desafío a ti mismo, el jazz no se miente a si mismo, es jazz y punto.

Los oyentes en su gran mayoría se sienten atraidos por este grandioso género musical que encierra cientos de años, de dolor, dedicación, pasión, entrega, mancomunando las almas por un solo sendero, la música de los músicos, algo tan sublime que solo se siente orgullo a su máxima expresión cuando podemos coger un instrumento y hacernos sentir, dejarnos conocer a través de lo que tocamos, expresar nuestro amor, nuestro dolor, nuestra idiosincrasia y sobre todo nuestra misteriosa conexión con el amor, el lenguaje Divino que todo lo soporta, lo fortalece y lo ennoblece. El jazz más que un género, es el alma misma del músico y su amor por la excelencia, somos atraídos por el misterio del sentir y dar lo mejor de cada uno sin usar palabras, solo dejando que el alma se conecte al universo y se exprese.

Subliminal el momento cuando se escucha el jazz, el alma se rejuvenece y el ser descansa dormido con sonido, melodía y armonía.

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