MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

lunes, 13 de mayo de 2013

Mi gran sueño

Mi mayor anhelo como músico en mis inicios, fue aprender a tocar jazz, así lo visualicé cuando tenía unos quince años, hoy a los 64 sigue siendo mi mayor sueño, pero ahora es mi gran ilusión.

La decisión de cambiarlo de sueño a ilusión es por esta razón, a los quince hay muchas oportunidades para soñar pero a esta edad quedan las ramificaciones del sueño y estos se convierten en ilusiones porque ya por estadística no tenemos mucho tiempo o ley de vida.

A los que todavía tienen años por delante no desmayen en buscar el sueño más preciado por los músicos, ser un verdadero jazzista ¿ Por qué el más preciado?, creo que la mayor satisfacción personal de un músico es haber comprendido, asimilado, aceptado el mayor desafío para lograr dominar un difícil género musical como lo es el jazz.

Varias herramientas que son vitales: conocimientos de las escalas básicas, conocimiento de los círculos armónicos de las canciones y ser capaces de tocarlas en el teclado, memorizarlos a perfección junto a la melodía, ser capaz de improvisar en su mente y tratar de llevar al instrumento la misma idea, conocer el lenguaje del jazz, el vocabulario, ser capaz de tocar una frase con diferente fraseología, esto le permitirá mayor amplitud de ideas y como dejarlas fluir, y el aspecto técnico-sonoro del instrumento, para entrar a la parte final que es lograr la mayor expresión posible para conectarse con el oyente.

Como pueden ver es una tarea gigantesca que es necesario dominar a plenitud, no puede ser a medias, porque nos quedamos a mitad de camino, pero si logramos como en mi caso quedarnos a mitad del camino al menos tenemos la satisfacción de que logramos sentirnos que valió la pena el sacrificio y que el no haber logrado la otra mitad es porque decidimos darle el frente a la responsabilidad que nos puso la vida delante con nuestros hijos, lo cual se constituye al final del sendero en la mayor satisfacción el verlos realizados.

El verdadero jaleo del jazz si se puede usar ese término es aprender a tocar el blues, es la raíz, la esencia del jazz, de ahí parte todo el gran conglomerado músico-cultural que hoy llamamos jazz.

En nuestro país tenemos algunos músicos que sin haber salido fuera a estudiar han logrado un hermoso acercamiento al jazz, otros han tenido que emigrar para lograrlo, lo hermoso de todo eso es que el final es solo un premio personal para cada uno.

Nadie toca el jazz mejor pudiéramos decir, tenemos a grandes jazzistas los cuales nunca han sido medidos por la regla de la comparación: Charlie Parker, Sonny Rollins, Stan Getz, Miles Davis, Ron Carter, Bill Evans, David Brubeck, Paul Desmond, Jerry Mulligan, Clark Terry, Chick Corea, Herbie Hancok, Oscar Peterson, etc. etc. y una lista interminable. Todos tienen un lugar de respeto, admiración, porque todos son jazzistas de primer orden y lo que importa es el legado que usted pueda dejar.



En nuestro país tenemos a Héctor de León, Sócrates de León, Solano, Michael Camilo quien luego emigró para lograr mayor realización, Guillo Carias, Juan Colón, Manuel Tejada, Leo Pimentel, Sandy Gabriel, etc. etc. y otros que emigraron a temprana edad en la búsqueda de ese sueño, Mario Rivera, Ite Jerez, Ray Martinez, Richie Rodriguez, Angel Hernández, Enrique Fernández, etc. etc., y así miramos en diferentes países donde el mayor anhelo del músico es ser un jazzista.

Una búsqueda hermosa, dura, cruel, que solo teniendo la guía Divina podemos buscar las metas y al mismo tiempo crecer como seres humanos para evitar un desequilibrio en nuestras vidas que al final mande todo al traste convirtiéndonos en seres amargados donde la sonrisa escapó muy temprano de nuestras almas. Todo sueño se puede buscar, teniendo en cuenta que siempre tú debes ser el dueño de lo buscado y no que el sueño se apodere de ti.

Ningún sueño es más valioso para un ser humano que poder mirar una flor con dignidad y sostener una mirada a un semejante con la limpieza del alma, con la tranquilidad de haber peleado la dura batalla y no haber sucumbido.

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