MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

domingo, 4 de agosto de 2013

Tavito Vásquez y Crispín Fernández

Dos colosos que han engrandecido nuestro merengue logrando crear dos gigantescas carreras basadas en la misma finalidad: ser saxofonistas excelentes, para poder dejar un legado de incalculables valores y modelos, con un sonido muy clásico en el saxo, un poco oscuro, buscando la sonoridad de los grandes clásicos del saxofón.

También un excelente arreglista, en especial para la Banda de Música de la Policia Nacional la cual fue miembro asimilado por muchos años, Tavito Vásquez sintió la inclinación al renglón de solista, a lo cual se dedicó en cuerpo y alma para lograr su propósito, rompiendo todos los esquemas existentes en la forma de improvisar dentro del merengue.

Tavito empezó su trayectoria como solista en los grupos de música típica nuestra, Cojunto Alma Criolla, Trio Reynoso, Conjunto Tipico Cibao, y muchos grupos, logrando convertirse en el solista deseado de todos los artistas que querían tener en sus grabaciones un solo de saxofón.

Es innegable su grandeza, virtuosismo, tecnicismo y el concepto bien claro de dejar un legado imperecedero para todo aquel que quisiera seguir la trayectoria de solista dentro del merengue.

Admirado por todos, seguidores de todas las edades, de diferentes países llegaban al país solo para ver el virtuosismo de este gran saxofonista, hombre de ideas y fuerza grandiosa para cumplir su senda y poder al final sentirse satisfecho de haber revolucionado para siempre la parte de la improvisación.

Algo muy típico en este astro nuestro lo fue su independencia al tocar; no existia un solo saxofonista que pudiera empatar con él, cuando uno pensaba que iba a tocar parejo, él le cambiaba el jaleo haciéndole a uno la tarea más difícil. Hacia esto no por ninguna razón específica, su temperamento impulsivo y alegre le impedía quedarse estático en un jaleo por varios minutos.

Crispin Fernández, la excelencia para grabar un jaleo de saxofón, creando un estilo y sonido específico, empezando su trayectoria durante la segunda parte de los años 70s.

Y al llegar el auge del merengue su sello indiscutible de sonido brillante, precisión asombrosa de tempo, lectura de primera, afinación impecable, llegando a dejar una expresión única en el jaleo, haciendo sentir que cualquier jaleo por rápido que fuera sonaba como un hermoso canto infantil.

Crispin logra establecer una escuela donde todos los saxofonistas imitaron su estilo, y sin duda alguna, era el preferido por los productores para sus grabaciones.

Escuchar un jaleo por simple que sea, es una enseñanza del verdadero arte y profesionalidad al hacerlo. La historia y su trayectoria están ahí.

Apegado a un sentir rítmico donde tenia que sentir el baile del jaleo para poder grabarlo, muchos productores solo se limitaban a observarlo, pero mientras no sintiera que su espíritu danzaba a la par del jaleo no lo grababa.

Para empatar con este grandioso saxofonista solo había que aprender a sentir como él en esos momentos y escuchar su impresionante modo de frasear los jaleos.

Con ambos astros tuve el privilegio de grabar tenor, con Tavito en un disco de Vinicio Franco, “Llegó la Nochebuena” y con Crispín el disco “La Tembladera” de la merenguera Milly Quezada.

Dos grandiosos músicos que mostraron disciplina, capacidad, tenacidad, talento, dejando sus legados por caminos diferentes dentro de un mismo género, algo grandioso en nuestra música.

Ambos tenían un mismo amor y sentir por su música, amaban el merengue con el alma y el espíritu, dando lo máximo de cada uno para engrandecer nuestra música y no solo a nivel de grabaciones en sentido general, de engrandecer el Jaleo y la improvisación dentro de nuestro merengue para lograr tener legiones de eternos admiradores.

Soy fiel admirador de la trayectoria de dos grandes que merecen el mayor respeto de todos los músicos nuestros, no solo saxofonistas, sino, en sentido general y la gratitud de la mayoría de nuestros cantantes que hicieron de sus grabaciones modelos a seguir para quienes buscábamos entender, amar y aceptar el virtuosismo de estos dos grandes.

Un abrazo del alma a mi eterno Tavito Q.E.P.D. y a nuestro adorado Crispín quien todavía tenemos el honor y privilegio de tenerlo con nosotros.

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