MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

miércoles, 10 de julio de 2013

La eternidad de un sonido

Durante muchos años, Ángel Andújar, “Catarey”, introdujo al merengue un sonido muy especial, el de su tambora. Este sonido hermoso, un poco opaco, sutil, lo llevaba impregnado en su alma este grandioso percusionista nuestro.

La afinación en su instrumento era distinta a todos los tamboreros de su época, estaba mas cerca de la afinación folklórica de los instrumentos conocidos, llevaba de manera intrínseca en su alma esa sonoridad y al tocar se transportaba a una noche de ritmos como si estuviera en Villa Mella lugar donde acostumbraba a visitar. Tuve el honor de haber sido invitado una vez a participar en una fiesta de palos.

Su gran peculiaridad lo fue su estilo inigualable y su gran genialidad saber aplicar sus conocimientos de la música folklórica y sus ritmos, Gagá, Balsié, Cofradía, Palos, Mangulina, etc., donde fusionaba estos conceptos con los patrones del merengue y de manera magistral; lo hizo de tal manera que solo unos pocos pudieron darse cuenta porque su sentido y concepto de fusionar era tan exquisito que se sentía todo como parte integral del merengue en si.

Catarey nació con el don que es típico en los baluartes de sus instrumentos, crear sobre la marcha e insertar ideas y patrones a su voluntad en cualquier merengue con elegancia y profesionalidad.

Quienes trabajaron con este grandioso improvisador nuestro lo pudieron palpar si en realidad lo observaron al tocar. Había que escudriñarlo, leer sus expresiones faciales, corporales, al introducir una llamada (preparación) para los saxos, las trompetas, y sentir cómo encajaba todo de manera perfecta.

En una ocasión, estando en la tambora Jesús Benitez, “Cachú”, tamborero de la orquesta de Solano, Catarey tocó la conga, y fue impresionante su exhibición de los conocimientos que traía en su ser sobre ritmos y como llevarlos a la conga en esos momentos para engrandecer el patrón rítmico de nuestro merengue.

Con su muerte murió un sonido que se lo llevó en el alma, lo engendró su ser, su amor por la música, su espíritu engrandecido y lo llevó al estudio de grabación para la posteridad. Nos dejó un legado de Sonido auténtico, único, imperecedero, grandioso, que llenó una época del merengue.

Sonido grandioso que vino en el alma de este gran músico nuestro para dejar engrandecido nuestro merengue para la eternidad.

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