MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

jueves, 18 de julio de 2013

Canta al universo, Canta a tu ser... ¡Canta!


Cuando se nace no pensamos, vivimos, pero no percibimos, tampoco sentimos, porque el sonido del universo no ha sido escuchado por nuestra razón, solo ha estado impregnado dentro del alma y esta es quien nos permite a través del caminar escucharlo.

Muchas veces necesitamos vivir muchos años, caminar por innumerables senderos, y aun así no hemos logrado el sonido ideal para nuestra comunicación con el alma y el espíritu universal.

La música posa en tu alma, en la mía, en la del vecino, en la del prójimo, en la de tu amigo, en la de tu enemigo, y es el mismo sonido que finalmente saldrá de nuestros corazones para la unificación de la orquesta universal.

Plasmando nuestro dolor, con tinta indeleble, con huellas de sangre derramamos el dolor, de la sequía de nuestras almas, del hambre del espíritu y el gemir del pensamiento buscando la ecuación ideal para llegar al climax del dolor y detrás de este llegar al remanso de purificar nuestras almas.

Detrás del sonido está la grandeza del silencio y dentro de esta grandeza escuchamos el sonido; logrando entonces abrir las puertas del alma para así calmar la sed de paz, amor, justicia, empatía, humildad, y reconocimiento de que mientras mas grande nos sentimos ser, mas pequeños en realidad somos.

Somos tan pequeños que el insecto mínimo de la creación es un gigante comparado con nosotros, su sonido llena el universo con su inocencia y aceptación de su patrimonio universal y de su papel en el inmenso crucigrama de la vida.

Impresionante es la belleza de cada flor, cada criatura, cada entidad viviente de nuestra madre naturaleza y no importan los ciclos de vida, su belleza es más perfecta cada día porque sus almas son puras, la codicia no las ha tocado, sus amores son imperecederos y se sienten orgullosas de sus funciones.

Abrir el alma, el espíritu, para poder aprender nuestras lecciones que nos llevarán a la manifestación con lo divino y al conocimiento con nuestro interior.

Nuestros maestros están a nuestro alrededor, la mirada inocente de una mascota, el canto inagotable de las aves, las diarias caricias del viento, la suave melancolía de un atardecer, la energía de un hermoso allegro canto, una fuga hermosa de Bach, un grito alegre de un niño, y nada de una globalización sin alma ni canto.

Canta como yo, canto como tú, canta como él, canta como todos, sigue soplando tu instrumento que finalmente bienaventurados aquellos que podemos emitir un canto desde el fondo del alma, nuestra orquesta universal es nuestra esperanza.

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