MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

lunes, 13 de abril de 2015

“CONVERSANDO CON JUAN COLON”






Comparto con ustedes   esto que nos envió el Maeño Dr.Tony Gil



 “CONVERSANDO CON JUAN COLON”
Nunca olvidaré la expresión en la cara de mi hijo José, al escuchar por primera vez un jaleo con arreglo de jazz para cuatro saxofones. Sus ojos se abrieron casi tanto como sus oídos, que jamás habían disfrutado de tan peculiar, colorido y vibrante sonido. Con voz quebrada exclamó:
- Pa. ¡Esto es increíble!… ¿Quiénes están tocando?

Le comenté que era un gran músico dominicano: Juan Colón, en un CD con el que le hacía homenaje a Tavito Vásquez, nuestro gran saxofonista y “Maestro del jaleo”. José quedó fascinado con el sonido y los arreglos inigualables de estos merengues. Ese día, mi hijo-para entonces con apenas 14 años- añadió a sus conocimientos musicales, algo que él nunca había sonado: “jaleo dominicano sazonado en Jazz”.
De la misma forma inesperada en que en aquel entonces llegó a mis manos el CD de Juan Colón y Manuel Tejada, es mi primo Raymundo quien esta vez me sorprende enviándome un regalo que para mí no tiene precio: el libro de Juan Colon “Vivencias de un Músico”, en el que encuentro no tan sólo un CD con nuevos temas y varios de los del de Tavito, sino también con otro regalo inesperado: ¡una dedicatoria para mí, en puño y letra del autor!
Leer esta obra no fue tan sólo un placer; fue y seguirá siendo un honor. Juan Colón no nos narra su vida. Más aún, conversa con nosotros bajo la sombra acogedora de una frondosa mata de mangos. Allí nos transporta al patio de su casa paterna, y una brisa cálida de un atardecer en Mao, nos trae con ella las notas de su saxofón, sus relatos y reflexiones de toda una vida llena de sacrificios y lágrimas, pero más que eso, de sonrisas y de satisfacciones, como la de haber alcanzado el éxito profesional, superando tantas barreras.
Me imagino que la voz de Juan Colón ha de ser pausada, rítmica, humilde, serena y llena de paz. No tengo el placer de conocerlo en persona, pero, me imagino que su voz, refleja la sabiduría de una vida plena. Es la voz que sólo un hombre de Fe y que con esfuerzo sobre humanos, ha sabido triunfar, y la que nos brinda “en 4:40”, como parte de las estampas y peldaños de su fructífera carrera musical.
Hombres como Juan Colón hay que admirarlos aún más, por tener la delicadeza, el atino y la generosidad dededicar tantas horas, como las que de seguro toma llenar esas páginas antes en blanco, no con intención de obtener riquezas, sino de dejar un legado más para todos los dominicanos, y con ello educarnos, dándonos pautas de honestidad, profesionalidad, lealtad, dedicación y amor.
La música de Juan Colon será magistral, pero su calidad humana transciende al pentagrama y lo lleva a la cima de los hombres a los que la juventud de hoy, debiera imitar. ¡Qué pena que dicha cima se vea tan frecuentemente despoblada, o a veces “mal poblada”!
Me parece que frecuentemente nuestras revistas y periódicos, no promueven “lo mejor de nosotros”. Se pierden, como mucha de nuestra juventud, en la alabanza e idolatría al dinero, sin importar su origen, ni su método de extracción.
Yo no soy músico, por tanto no puedo comentar de cómo las escalas de Jazz se repiten, ni cómo en el merengue los tiempos fuertes son el 1 y el 3, y los débiles el 2 y el 4… Nunca he publicado un libro; sólo me imagino lo difícil que será. Aunque he tratado dos veces en mi vida: no toco ningún instrumento musical, pero encuentro cuatro elementos que me identifican con Juan Colón:
1) Me fascina la música
2) Adoro a la Ciudad de los Bellos Atardeceres: Mao
3) Me enorgullecen mis raíces dominicanas y con mi trabajo profesional, creo haber honrado la memoria de mis Padres.
4) Vivo para mi Familia y mis hijos, esperando que mi obra en esta vida terrenal, sea sólo una fracción de la que ellos puedan lograr.

Tengo que confesarles una vez más a ustedes, estimados lectores de estas líneas escritas a 37,000 pies de altura, que no conozco en persona a Juan Colón. Aclaro esto, porque ahora, con su permiso, quisiera dirigirme a él en forma especial:
Don Juan: espero que salud nunca le falta, y que la vida le siga dando muchas oportunidades más de “soplar”. Que el Señor le siga protegiendo a sus hijos, y a los hijos de sus hijos. Por favor, dígale a Dña. Lourdes, que a ella la admiro tanto o más que a usted. En sus pasajes y días grises, sólo una mujer de su integridad, devoción y gran corazón, puede mantener en pie y caminando a paso firme, no solamente a hombre, sino a un artista. La sensibilidad humana que lleva dentro el alma de un artista como usted, lo hacen más vulnerable al dolor y a los inevitables “encontronazos” con la realidad de la envidia y la codicia del Ser humano. Sin Dña. Lourdes creo que no tendríamos hoy en las manos las “Vivencias de un Músico”.
Espero, de todo corazón, que en un futuro pueda, junto a mi hijo José, estrechar la mano del hijo de Don Daniel Colón y Dña. Dolores Rodríguez. Yo me sentiré tan feliz, honrado y orgulloso, como hoy se sienten ellos al seguir iluminando, desde el Cielo, los caminos que a diario caminan usted y sus Seres queridos.
Saludos afectuosos y admiración eterna,
S.S.S.
Tony Gil
Port Charlotte, FL

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