MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

martes, 22 de octubre de 2013

¿ESCUCHAMOS LOS MÚSICOS LA MÚSICA DE LA MISMA MANERA QUE QUIEN NO ES MÚSICO?

Voy a complacer a mi amiga y gran colaboradora, Doris Rodríguez con este artículo

Definitivamente no.

Se han hecho grandes estudios sobre la manera cómo el cerebro de un músico "escucha" y qué partes diferentes se activan en comparación con el cerebro del oyente no músico.

Escuchar música modifica el cerebro y las células. Dicen los estudiosos que el cerebro de los músicos es distinto. ¿Se nace con él o lo desarrollamos en base al estudio desde la niñez?

Después de años de estudios, han descubierto que el cerebro de los músicos utiliza prácticamente la totalidad de sus áreas en su relación con el entorno. Algo asombroso, sobre lo que todavía no se ha llegado a conclusiones específicas, se cree que se desarrolla así gracias a trabajar con la música desde edad temprana.

Regularmente el músico, al escuchar una pieza musical de manera inconsciente, no va detrás de las letras. Es algo tan extraño que podemos escuchar una canción cientos de veces y no ser capaces de recordar una estrofa (al menos, es mi caso). Un ejemplo de ello es que estuve tocando la canción “Por Amor”, “Dominicanita”, del maestro Solano, por espacio de 20 años y tengo que hacer un gran esfuerzo para recordar la primera estrofa de ellas; Igual con la “Guacherna “ y “Amanecemos Parrandeando”, entre otros temas de Milly. Confieso, repito, que debo hacer un esfuerzo mental consciente para recordar una estrofa.

Un acorde musical bien ejecutado, tocado por un piano o una guitarra, nos hace repetir la canción hasta lograr captar a plenitud la belleza armónica del acorde, una frase tocada por los saxos, por las cuerdas, y de muchas maneras nos elevan el espíritu, el alma, y nunca nos llevan a sentimientos específicos como sucede con el oyente no músico.

El músico de manera instintiva se conecta al sonido y la línea melódica en sentido general , y otros vamos un poquito más lejos cuando las armonías de la canción nos cautivan; esto significa que los acordes de la manera que fueron tocados han llegado a ciertas áreas del cerebro causando una gran afinidad sonora que se transforma en sentimientos específicos. Algunos músicos tienen la habilidad de también recordar letras con facilidad.

El oyente no músico apenas reconoce algunos instrumentos en específico, porque al escuchar música también de manera inconsciente se conecta con las líricas, las cuales son el Puente que luego los lleva a los lugares emotivos que los impulsan a sentimientos como alegría, pena, recuerdos tristes, ilusiones, captando de manera inmediata el mensaje que trae la canción, el cual en una gran mayoría de los casos se conecta con historias vivientes y/o sucesos donde el escucha ha estado envuelto en esos momentos.

Se le ha preguntado a personas no músicos cuando escuchan una canción por primera vez que si le gustaron los violines, por ejemplo, y las respuestas son increíbles. Algunos han respondido, ¿violines?, no me di cuenta; otros, ¿flautas?, tampoco me di cuenta, como tampoco toman en cuenta si tal o cual cantante desafinó en tal lugar; lo mismo si el músico tocó algo malo.

También se ha comprobado que al no músico le desagrada cuando escucha un instrumento mal tocado, que se salga de lo permisible a sus oídos. No sabe con exactitud porqué le desagrada causándole sentimientos no agradables, pero deja saber su desagrado con expresiones y frases tales como: ¡eso suena chillón! ¡Qué feo suena eso!; y es porque las vibraciones de sus sentimientos no se pudieron conectar con los musicales que han escuchado; lo sienten de manera instintiva, no los razonan.

Y es porque su cerebro se conecta con lo que escucha con la parte donde no reconoce sonidos musicales en específicos, sino, todo el conjunto y esto le produce la química entre sentimientos y líricas. Esto hace que en las personas no músicos sea el sentimiento el que los lleva a la conexión del alma, del corazón y la memoria lo cual hacen que determinada canción ejerza influencia en su comportamiento.

Cuando a un oyente no músico le gusta como tocamos una melodía, es un gran premio que nos da la vida porque sin saberlo ambos buscamos un campo vibracional acorde a nuestros sentimientos en común por la música.

Juan Colón, NY, octubre de 2013.

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