MUSIC SELECTIONS

LOS SAXOFONES - JUAN COLÓN

jueves, 5 de junio de 2014

Me sentí profeta en mi tierra


 Me sentí en cada alma de mis compueblanos, sus sentires cobijaron mi ser, dando sus soplos a cambio de recibir mi soplo, para contarme sus historias y decirme que estaban felices de tenerme, de coronarme, de adoptarme, de mimar mis sentires.

Sentir sus almas dándome sus néctares sobre mi ser, iluminándome con sus luces, con sus sencilleces, sublimidades vestidas de humildad, de pueblo, de memorias, viendo llorar mi alma a través del saxo, acurrucándome sin cesar, haciendo gemir mi interpretación algo grandioso mujer, ver la belleza del alma de cada uno, desde un niño hasta un anciano, decirme, Juan te Amamos, déjate acariciar, déjate mirar, somos tus guardianes, todo en una sonrisa, en un abrazo con su presencia.

Dejando que mientras interpretaba el bossa nova, Desafinado, afinaran conmigo sus amores, ayudándome afinar mi alma, cubriendo mi gemir bajo sus miradas inofensivas llenas de amor, de júbilo, de refrigerio para mi alma; recibiendo la sublimidad de cada uno de lo que allí se encontraban, del amor desde sus corazones.

Ayer me coronaron de júbilo, de mimos, de paz, de mansedumbre, de pequeñez ante la grandeza de sus corazones....inolvidable noche, donde una vez más siento que la grandeza que ellos dicen tengo ante la grandeza del amor de cada uno de ellos me quedo pequeño....bienaventurado me siento, los amaré hasta la eternidad.
 Gracias del alma a mi pueblo por hacerme sentir parte de sus entrañas, parte de su alegría, de su dolor, pero también de su sublimidad. Me sentí mimado hasta lo más profundo de mí ser. Absorbieron mi soplo y cantaron conmigo en sus almas mi melodía sublime. Gracias mi pueblo amado, inolvidable, te llevaré conmigo hasta mi último suspiro. Gracias por darme tu existir y tu esencia. Te amo pueblo Mío.







lunes, 21 de abril de 2014

Mao : El sonido de mi pueblo

Ayer miré el universo a través de mi pueblo Mao, rodeado de tantos seres hermosos, sencillos, en medio de abrazos, sonrisas, gestos amables, manifestación de cariño y admiración. Caminé por diversas calles recibiendo el calor humano y natural, visité amigos, compartí, hablé, sonreí.

Tomé café en cada rincón, percibí el aroma del campo, disfruté la belleza del parque, ahí me encontré con varios amigos, añoré su fuente pero igual disfruté de su fresco aire y de su gran follaje, ahí en mi querido parque donde en tantos conciertos participé cuando pertenecí a la Banda Municipal de Música, dirigida por mi padre Daniel Colón y nuestra amada Antonia Arté “tontón”. ¡Cómo recuerdo mi niñez!

La nostalgia colmó mi alma, la alegría llenó mi espíritu, conmoviendo cada célula de mi ser, cada nota de la escala musical de mi alma. Hermosos días que impregnaron de grandeza mi alma. Amo mi gente, mis seres queridos, mis barrios, mis sentires callejeros, permitiéndome integrarme al calor de mi pueblo y la frescura de sus canales.

Soplar mi saxo debajo de una mata de mango rodeado de mis amigos y familiares cercanos, sintiendo que todos dejaron salir sus escalas musicales mezclándolas con el néctar de un exquisito mango bajo la tierna y tranquila brisa, para que permitieran a nuestros hermanos silentes de la madre naturaleza acompañarnos... admirando la belleza subliminal de una lagartija percibiendo mi soplo me deleita con su compañía.

En mi recorrido por los diferentes barrios, algunos con sus calles polvorientas pero llenas de recuerdos, me detuve en una casa, desde la puerta, miro, saludo y me invitan a entrar, allí estaba una buena mujer con muchos otoños sobre su alma, con la frente arrugada de la dura lucha que le ha tocado vivir, pero con su alma dispuesta para brindarme una sonrisa y decirme con toda su naturalidad, “mi Juancito querido, mira lo que te guardé”, pasándome con sus manos llenas de arrugas, un pedacito de batata con una tajada de aguacate. ¡Cuánta grandeza en esa alma! ... ¡cuánta belleza en ese ser! Gracias a todos por tanto amor, cariño y respeto.